Hace muchos, muchos años - Kokhana



Muy cerca de Patan se encuentra este pueblito encantador.
Solo llegar se experimenta la transformación: es como volver hacia atrás, muchos, muchos años… cuando la vida era simple, sencilla, feliz; cuando la vida era vida.

Salpicado de arrozales y campos de mostaza, coronado por altos y verdes valles. Engalanado por exquisitas ancianas hilando lana, ancianas robustas, con el pelo blanco, con los talones tatuados y las arrugas dignamente marcadas. Ancianas que visten los trajes de antaño, que atesoran y transmiten la sabiduría de generaciones, señoras, ancianas, mujeres, abuelas… exquisitas “oggis”.


Las calles están llenas de gente. Gente tejiendo, gente lavando, gente charlando, gente mirando, gente llegando, gente yendo, gente viniendo o simplemente gente…. Risas y miradas curiosas acompañan mis pasos. Camino sin rumbo, dejándome seducir por la anticuada belleza que lo envuelve todo. Paso junto a una escuela, junto a un pozo, junto a un templo, junto a un tractor, paso junto a una vaca, junto a una oveja, junto a una cabra, cabra que espera paciente a regalar su barbilla para fabricar la pashmina!


La vida pasa sin prisa, sin pausa… las tertulias se improvisan en las calles, pasajeras, cualquier pretexto es bueno para charlar con el vecino… aquí todos son uno, son una comunidad. Valores como solidaridad y respeto se guardan con recelo.